Sí se puede con la economía

Artículo publicado en el Periódico Diagonal

Hay algo que celebrar. El Mercado Social de Madrid (MES) se presenta en sociedad de la mano de la Red de Economía Solidaria y Alternativa (REAS) y lo hace a lo grande, organizando la primera Feria de la Economía Solidaria y Alternativa de Madrid.

sí se puede

Doce empresas consolidadas del sector cooperativo madrileño vinculadas a REAS Madrid dieron el pistoletazo de salida en 2009 para crear una red de intercambio de productos y servicios. Y desde entonces se ha fortalecido mucho el proyecto a nivel estatal. En Madrid se han ido sumando nuevas entidades proveedoras, algunas nacidas al calor de la crisis, hasta llegar a las 64 que participan hoy. También consumidoras que deciden no comprar en las grandes cadenas y ahorradores e inversores éticos que quieren que su dinero no esté custodiado por la banca tradicional.

La Feria no es un fin, sino un medio. “El acto de vender no es lo más importante en la Feria sino demostrar que otra economía es posible y que muchas personas y entidades ya lo están realizando y de una manera coherente con valores sociales”, nos cuenta Xavi Palos, de La Fira d’ Economia Solidària de Catalunya.

Las ferias que ya se han organizado en Aragón o en Cataluña en el marco de REAS son un importante referente, por eso replicamos su formato. Uno: es una feria sostenida con el trabajo voluntario de muchas entidades y personas consumidoras, así como con el aporte económico de las entidades y patrocinadores afines. Dos: los productos y servicios que se ofertan comparten los principios de la economía solidaria.Tres: se compra con moneda social; en Cataluña fueron los ecosoles, aquí son los boniatosCuatro (el toque personal): un centro de medios para difundir en directo las diversas actividades.

Con la feria de junio, el MES comienza una nueva fase de proyección pública. Hasta ahora se había mantenido en círculos de afinidad próximos. En febrero de 2012 se inició la fase beta, donde se presentó la fundamentación política y económica del Mercado, se activaron las tres líneas de trabajo (moneda social, difusión, acogida y certificación) y se bautizó a la moneda social. Desde entonces, estas comisiones han avanzado mucho en el desarrollo de herramientas para favorecer las transacciones y el trabajo en red.

Lentas porque vamos lejos

No queremos hacernos un hueco en el mercado, queremos transformar la economía y transformarnos a nosotras. Además de consumir de otra forma queremos producir de otra forma y para ello nos comprometemos con una serie de principios éticos que reconozcan y midan lo que el mercado no valoriza. Tan importante es producir bienes y servicios cuyo objetivo no es el beneficio económico sino la riqueza social, como que se haga tratando de respetar los límites biofísicos de los ecosistemas. No menos importante es que en cada entidad haya una cultura de trabajo democrática y equitativa. Cómo nos relacionamos entre las entidades también nos hace singulares, queremos compartir recursos, no poseerlos, ensayando estrategias de intercooperación y de trabajo en red. Y caminar hacia todo eso, articulando discursos y llevándolos a la práctica, lleva su tiempo.

¿Cómo lo hacemos? Satisfaciendo el máximo de necesidades de consumo dentro de la red, produciendo para tener más diversidad de bienes y servicios en el MES y utilizando la banca ética. También, participando en las distintas comisiones de trabajo, donde difundimos la actividad del Mercado Social, vemos formas de incentivar la moneda o diseñamos nuestra herramienta de balance social.

La participación es nuestro sello. “Sin una base social que se siente protagonista del proyecto es muy difícil fomentar el trabajo en red con otras organizaciones aliadas. Sin la participación, esta relación entre organizaciones pierde su potencial transformador, quedando en el mejor de los casos reducido a meros acuerdos comerciales”, escribe Peru Sasia, de la banca ética Fiare, en el blog Idearia.

Pero hay procesos que son más lentos, como el uso de la moneda social. Nuestra moneda no tiene una representación física, las transacciones con boniatos se realizan mediante una interfaz web en la que cada usuario dispone de una cuenta propia. Ahora usamos la plataforma suda­fricana CES (Community Exchan­­ge System), pero nos estamos cambiando a una nueva aplicación de la fundación holandesa Social Trade Organization, que además de ser de software libre es más intuitiva y podrá utilizarse desde el móvil. Además, hay otro problema que apunta Antonio Hernández, de la cooperativa Garúa y de la comisión de moneda social: “Nos cuesta mucho cambiar nuestros hábitos de consumo”. Así que además de mejores herramientas para Antonio es fundamental un cambio de hábitos: “Tene­mos que ser conscientes de que construir una cosa económica diferente supone dedicarle esfuerzo, puedes pensar que desde el punto de vista monetario no te compensa pagar en boniatos, pero así no vamos a cambiar nada”.

El MES apunta alto, poder satisfacer el máximo de necesidades dentro de él. Este discurso se hace carne según van entrando nuevos proveedores que cubren más ámbitos. La campaña Nos multiplicamos x2, para amadrinar nuevas entidades, la posibilidad de comprar 100% en boniatos algunos bienes o servicios y la atracción que genera la Feria nos ha permitido seguir enredándonos. “Si sumamos los euros que mueven las entidades que hay, estamos hablando de bastantes millones de euros y eso hay que ponerlo también en valor. Salgamos de la idea de que la economía solidaria son proyectos marginales de cuatro hippies, hay proyectos muy potentes”, opina Antonio.

Pero en la medida que somos más, los trabajos necesarios para sostener la estructura se incrementan. Por este motivo éste es el primer año que contamos con una previsión de ingresos de las cuotas de los proveedores y de una exitosa campaña de microdonaciones. Hasta ahora la mayor parte del esfuerzo por consolidar este proyecto lo asumimos entre más de 30 personas y organizaciones con trabajo no remunerado. “En la medida que crezcamos será necesario profesionalizar algunas tareas, sobre todo más técnicas, pero el control político tiene que estar en las entidades y en las personas participantes”, concluye Antonio cuando trazamos escenarios de futuro.


Compromisos del MES

Rentabilidad integral y arraigo en el territorio

Nuestro fin no es la maximización del beneficio económico, buscamos la rentabilidad integral en la actividad productiva de las entidades: económicas, medioambientales, humanas y sociales. Es igualmente importante el arraigo en el territorio donde intervenimos, donde tratamos de implicarnos como sujetos políticos que buscan soluciones a los problemas. Apostamos por productos que puedan distribuirse de manera libre, con licencias de reproducción, copia y distribución lo más abiertas posibles.

Intercooperar sí se puede, pero si es juntas

Entendemos que la rentabilidad tiene que ser “de” y “para” todos los intervinientes en la cadena o proceso de un producto o servicio, de manera equitativa. En ese sentido apostamos por estrategias cooperativas para lograr beneficios mutuos, estableciendo entre las entidades que participamos en el MES relaciones de complementariedad, reciprocidad, confianza y participación. Buscamos metas comunes bajo el principio de que todos salimos beneficiados. Cuantas más entidades y personas consumidoras más posibilidades.

Producción sostenible para el medio ambiental

Nos reconocemos como ecodependientes, consideramos que la economía es un subsistema que se integra en otro más grande, la biosfera, que lo limita y del que depende. Por eso tratamos de hacer un uso equilibrado y respetuoso de los recursos (materiales y energéticos) que usamos desde que son recursos hasta que se convierten en desperdicios. Ponemos en el centro de nuestros productos lo local, lo artesano, lo ecológico y lo que se produce tratando de minimizar el impacto ambiental.

Condiciones de trabajo justas y deseables

El bienestar de las personas que trabajan y/o colaboran, sean socias o no, está en el centro de las relaciones productivas que practicamos. Condiciones de trabajo dignas; formación continua; tiempo y recursos para conciliar nuestras vidas personales, laborales y activistas; la gestión democrática de las entidades (horizontal, participativa,…) y las formas de reparto equitativas son aspectos que reconocemos como imprescindibles en los procesos de mejora de nuestras entidades.

Transparencia y evaluación de lo que hacemos

Nos comprometemos públicamente con estos principios de la economía solidaria y estamos dispuestas a evaluarnos periódicamente como proveedoras del Mercado Social para demostrar que hacemos lo que decimos y podemos seguir transformándonos. A través del Balance Social y otras herramientas de certificación participativa garantizamos esta evaluación continua de nuestros bienes y servicios, y de nuestras entidades, contando con la participación de las personas consumidoras.

Otras ferias alternativas

Aragón:

Tres años lleva REAS Aragón impulsando la Feria del Mercado Social, un espacio en el que encontrar tanto puestos informativos como espacios de venta de productos de diferentes entidades de economía social y solidaría que forman parte del Mercado Social de Aragón. Allí se encuentran finanzas éticas y solidarias, transporte sostenible, comercio justo, energías renovables, alimentación ecológica y de proximidad, jardinería, textil, cooperativas, inserción sociolaboral, etc.

Valencia:

Bajo el lema “Su crisis. Nuestras alternativas” se celebra los días 7, 8 y 9 de junio la 26 edición de la Fira Alternativa, decana de las ferias cercanas a la economía social. Viene siendo organizada por el colectivo Caledeiscopio en Valencia con el fin de generar un espacio de encuentro y exposición tanto de otras formas de vida como de pensar el mundo y transformarlo. Así pues, se pretende dar a conocer el trabajo artesanal, la alimentación vegetariana y ecológica y el pensamiento crítico.

Barcelona:

Los pasados días 27 y 28 de octubre, tuvo lugar la I Fira de D’Economia Solidària de Catalunya organizada por la Xarxa D’Economia Solidària. El recinto se quedó pequeño para las más de 4.000 personas que acudieron. Bajo el lema “Otra forma de hacer economía” se dieron cita multitud de iniciativas en un total de 114 expositores, desde cooperativas de trabajo asociado a entidades que trabajan por el comercio justo o las finanzas éticas. Durante la Feria también se pudo participar de diferentes charlas, mesas redondas y talleres. Ante el éxito cosechado ya están en marcha los preparativos para celebrar el próximo otoño la segunda edición.

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